lunes, 27 de junio de 2016

Entre arriba y abajo, tercera parte


No olvides leer las partes anteriores...


Le pedí a mi madre que la cena de hoy debería ser de los más cercanos, es decir, mama, papa y yo, no me apetecía escuchar a mis primos corretear por el salón y mi madre con miedo de que rompan algo, bastante que me he pasado la gran parte del día pegada al teléfono, escuchando durante 10 minutos a mi abuela(amona) cantando el cumpleaños feliz y todas esas cosas que te dicen cuando te haces mayor de edad.
No fumes, no bebas aunque ya puedes, puedes ya ir a votar, cuidado que ya puedes ir a la cárcel, sácate el carnet de conducir y así nos vienes a ver más   a menudo.... y un largo etcétera.

-Nena, ¿vas a salir luego con tus amigas?- me pregunta mi padre mientras colocaba los platos de la cena
-Sí, aita, vamos a aprovechar que hay poca gente y podemos disfrutar de las terrazas y los patios para nosotros solos.

Para esta ocasión he dejado que mi madre me metiera mano en el pelo, me lo ha rizado y me colocado una pequeña flor para recoger parte de ese flequillo que crece  más lento que el caballo del malo, ahora maldigo la moda de los flequillo y después el sufrimiento de tener que dejarlo crecer.
Me he pasado toda la cena enrollando y desenrollando un pequeño rizo, arriba y abajo, arriba y abajo, he puesto a mi padre de los nervios.Aunque creo que se ha fijado más en mi camiseta de palabra de honor negra, que estiliza algo mi figura, marca lo que hay que marcar y deja ver la pequeña marca de nacimiento en forma de estrella( viva la genética o lo que haga que salgan cosas tan chulas) que tengo en el hombro derecho.

Las comidas y cenas en mi casa transcurren igual, mi padre cuenta que día más ajetreado ha tenido en el hospital y mi madre las gamberradas de sus alumnos, a la hora de la comida mi padre ha tenido la voz cantante y  gracias al cielo, se ha ahorrado algunos detalles un poco asquerosetes de su trabajo, lo siento mucho pero estar comiendo y hablar de las partes de una persona, que quieres que te diga, se me cierra el estomago.
Así pues, la cena ha sido turno de mi madre:- Hoy, los mellizos estaban en el patio muy callados, y eso pues quiere decir que habían liado alguna, por lo visto querían ver si Lucia al subirse al tobogán gritaba al ver una araña de plástico, la pobre se ha dado un susto que se ha golpeado con la barra que  encima para impulsarse y tirarse- cada vez que habla de sus alumnos se le iluminan los ojos- luego da pena reñirles, porque ponen una cara de niños buenos, pero hay que reñirles que sino se me suben a la falda.

Los niños le dan la vida a mi madre, aunque dejo apartado por un tiempo su trabajo debido a la depresión que le produjo el no poder tener más hijos, perdió la esperanza años después de tenerme y de conocer que las dificultades que tenia se había agravado.
El Hecho de tenerme sana y salva fue un milagro, creo que por esa razón mi padre repite tanto mi nacimiento, porque es complicado que se vuelva a producir, mi madre ha sufrido dos abortos naturales después de tenerme y no lo ha vuelto a intentar, creo que esto es una buena reflexión para escribirlo en mi libreta, algún día lo haré, contare la pena de perder algo que todavía no has tenido.


Después de la cena salgo al rellano a esperar a Mario, odio el tener que esperarle siempre, es horrible esperar que pase por mi rellano sintiendo como mi madre me espié desde la mirilla, me pone mala, y lo sé porque Laika, la pequeña  Carlino(nota mental: hablar de mi perrita en la libreta) se pone a ladrar y a arañar en la puerta con ganas de salir conmigo.
Mario es un año mayor que yo, no ha salido muy estudioso al menos en las cosas típicas pero lleva desde los 14 años ayudando a su padre en el taller y tiene altas posibilidades de hacer que ese pequeño negocio aflore.


Al final le veo bajando por las escaleras con sus vaqueros algo desgastados y una camisa azul, su pelo, que ya esta pidiendo un corte, ondea graciosamente.

-Madre mía, chica- me mira de arriba a abajo- te diría una groseria respecto a lo bien que te queda esa camiseta y que esos vaqueros con los tacones  te hacen un culo... pero sé que tu madre está escuchando- me guiña un ojo y me da un beso en la mejilla- felicidades guapetona.
-Gracias, tío bueno, vamos antes de que salga- le agarro del  brazo y tiro de él escaleras abajo.

-Adiós, señora R-se despide agitando la mano hacia la puerta de mi casa, Mario nunca llama a mi madre por su nombre, otra las muchas peculiaridades de este morenazo de ojos castaños con el que mi madre espera verme felizmente casada.

Seguimos bajando las escaleras, si, nuestro edificio tiene siete plantas y el ascensor esta estropeado, al bajar dos pisos me quito los tacones y los llevo en la mano cual borracha a las seis de la mañana
-Tierra llamando a la cumpleañera,¿hay vida inteligente?, toc, toc
-Si.. -digo sobre saltada al escapar de mis pensamientos- estaba pensado en cuando mi madre organizara nuestra boda, ya sabes que quiere ser tu suegra.
-Vaya, mi vida, yo tenía pensado ir mañana y pedir tu mano, amor- su ocurrencia recibe un codazo de mi parte- bueno, pues pasado mañana, entonces.

-Algún día se lo diré- le diré que la razón porque Mario no sale con chicas, no es que sea tímido, es que no le gustan las chicas.

-Algún día, enana, algún día, pero para ese día intenta tener un sustituto para mi amor o no lo aceptara.


Triana y Carmen no esperaban en la pequeña plaza de nuestro barrio, esta noche solo saldríamos los cuatro debido a que el resto se encontraban fuera por diversos motivos, siempre hemos salido los cuatro, por eso Mario es el don Juan, siempre rodeado de mujeres y en actitud cariñosa, él es el gallo y nosotras las gallinas....
Esa plaza es el punto de encuentro perfecto, siempre se quedaba allí y si había duda de donde podíamos estar, al menos cuando éramos pequeños, allí nos encontrabas, en ese tiempo cuando no había teléfonos móviles o eras demasiado pequeño para que tus padres te dieran uno.

Con el tiempo, vamos cambiando de lugares favoritos y nos hemos decantado por un bar que está en la calle más estrecha del pueblo, pero que en su interior tiene un gran patio donde podemos disfrutar de buenas vistas del cielo estrellado sin miedo de que algún loco te arroye con la moto o te roben la bebida si te levantas al baño..... Una de las paredes está repleta de enredaderas y en otro, la pared más grande y la que nada mas entrar puedes ver, un gran mural pintado por Carmen, creo que es por eso por lo que es nuestro sitio favorito, porque no tiene parte de nosotros, yo dibuje una estrella del mural... un poco chuchurria pero hay esta.

Rafa, camarero, gerente, dueño ,capitán de este barco y amigo nos prepara unos mojitos a los que ha bautizado como RAFIJITOS.

-Rafa, mi amor, hoy saca el Karaoke, ¡eh! que es el cumpleaños de la Paula- exigió Carmen, la reina del Karaoke. tanto Triana como Mario apoyaron la iniciativa.

-No,no, por favor que la noche está muy bonita y no quiero que luego la gente viene y nos escucha pegar berridos- digo mientras juego con la pajita de mi Rafijito.

-Venga, alegría, este karaoke en marcha, preciosa mía, que llevas muy mal el hacerte vieja eh, o cantas o te echo de mi bar, desaboria, que tanto estudiar te ha hecho olvidar la alegría, aquí no me saques tu lado vasco- Relata Rafa mientras coloca el Karaoke.

Entre coplas, flamenco y las éxitos del pop de ahora y del año de la Pepa, pase mi cumpleaños, acompañara de los mejores de toda Andalucía, y de más gente a los que no hice mucho caso.




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